Lo que Satanás no quiere que usted sepa

Escuela Dominical Iglesia El Lugar  / Domingo 30 de Noviembre, 2016

El evangelio es la declaración universal más contundente, con verdades absolutas y eternas. El evangelio, el único evangelio que hallamos en la Escritura, según el libro de Romanos es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Ro 1:17), por lo que creo es el tesoro más grande que la humanidad ha obtenido como regalo de la gracia de Dios para todo hombre.

Podríamos definir el evangelio como la vida, muerte, sepultura, resurrección y manifestación de Jesús de acuerdo a 1 Corintios 15:1-8. Esta verdad afecta a toda la humanidad en forma absoluta, ya que es en efecto lo que determina no solo nuestra vida en esta tierra sino también en la eternidad. Cabe también destacar, que sólo existe un único evangelio, una serie de verdades absolutas en cuanto a la manifestación de Cristo Jesús, y aunque tenemos los cuatro evangelios en el Nuevo Testamento, esto no significa que son diferentes, sino que cada uno narra el único evangelio de Jesús, evangelio que fue observado por cuatro autores diferentes, con pensamientos distintos, con personalidades distintas y aún con un sentido de comprensión de las verdades espirituales distintas, las cuáles influyeron en la escritura de su mensaje. Hemos también oído sobre otros evangelios como el  tan mencionado evangelio de Judas el cual es un escrito real, pero apócrifo, que data del año 300 d.C. aproximadamente en el cual su contenido no refleja en absoluto el mensaje que el Señor Jesús transmitió. De hecho el nombre de Judas es simplemente un pseudónimo usado por su autor. Hay aún otros evangelios como el de Pedro, Tomás y Bernabé entre otros, que contienen verdades y similitudes con los cuatro canónicos pero no fueron inspirados por el Señor, por lo tanto, pierden grados de autoridad.

El pastor citó en su mensaje que “los intentos por pervertir el evangelio no son nuevos, sino que datan del tiempo del apóstol Pablo (Ga 1:6-7)” y eso es una gran verdad, desde los tiempos de Pablo, había hombres que pervertían, que cambiaban el mensaje y lo adecuaban de acuerdo a su propósito. Por ejemplo lo judaizantes mencionados en Gálatas querían añadir a la salvación por fe prácticas judías claramente innecesarias para la salvación y la vida cristiana, o los gnósticos de colosenses que mezclaban el evangelio con el sincretismo (mezcla de varias creencias), entre otros más que había.

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En este siglo XXI, también encontramos personas que mezclan y pervierten el evangelio de Jesús, algunos al viejo estilo del N.T. como la adición de creencias judías a las verdades de la iglesia como cuerpo de Cristo, otros mezclando doctrinas, creencias de todo tipo de filosofías, otros quitando verdades como el pecado y el infierno, otros añadiendo requisitos como el bautismo, aún otros más menospreciando el evangelio al mezclarlos con falsos evangelios que minimizan y rebajan la obra de Cristo Jesús. Y eso que no mencionamos a los bufones modernos de la Televisión “cristiana”, aquellos que con su ridículas declaraciones, penosos actos e intenciones diabólicas engañan, roban y manipulan a multitudes que en ignorancia e inocencia, siguen sus planes de enriquecerse de poder y dinero a costa de la fe miles. El Señor sin duda castigará a estos hombres perversos que le dirán: “Señor, en tu nombre echamos fuera demonios, hicimos milagros, sanidades – a lo que el Señor les dirá – apártense de mí hacedores de maldad, ¡Nunca los conocí!

Como dijimos anteriormente, el evangelio de Jesús se basa en el desarrollo de su vida, su muerte sustituta, su sepultura física, su resurrección que justifica y finalmente la apariciónón genuina en su resurrección. Nada más se añade al evangelio porque la Escritura así lo ha establecido. (1 Co 15:1-8).

Dos conclusiones sobre estos pensamientos:

1.Mantenga el evangelio, no se deje engañar. 2 Corintios 11:1-5

Pablo exhorta fuerte y vehementemente a la iglesia en Corinto porque tolerar a falsos predicadores, falsos ministros y evangelistas y nos da la clave para detectar un falso evangelio. Hay tres partes que se modifican en el evangelio por parte de estos herejes según 2 Corintios 11:4:

  1. Otro Jesús: Si en la predicación del evangelio se desvirtúa, se cambia, modifica o suprime al verdadero Jesús, este es un falso evangelio. Cuando se pinta distinto al Cristo de los evangelios, cuanto se cuestiona su deidad, su poder, cuando se menosprecia su obra en la cruz comparándolo con un mártir, con un héroe o algún revolucionario religioso, este evangelio es falso. El evangelio exalta al Cristo de las Escrituras.
  2. Otro Espíritu: En relación con el Espíritu Santo que es a quien se recibe al creer por la fe. El Santo Espíritu de Dios nos sella con su presencia como la garantía, como las aras de nuestra salvación según Efesios 1. Si no está presente, si no se explica correctamente, si menciona como una fuerza, como un agente externo de Dios, como poder místico o como una fuente de poder a disposición de los caprichos del creyente, este evangelio es falso.

  3. Otro evangelio: Si el contenido el evangelio es diferente al que se explica en 1 Corintios 15:1-8, este es falso. Es común ver creencias añadidas como el bautismo, ofrendas, obras, prácticas, responsabilidades falsas y todo tipo de engaños. El evangelio se basa en Jesús y en nadie más.

2. No se olvide que resucitó.

Recientemente tuve la posibilidad de revisar una serie de presentaciones del evangelio por parte de jóvenes creyentes. Uno de los elementos más olvidados (usemos esta palabra) y más preocupantes en la presentación del evangelio es la resurrección de Jesús. En sus presentaciones algunos o apenas mencionaron el dato de la resurrección, otros lo ignoraron por completo. Los que mejor lo hicieron fueron enfáticos en la resurrección.

He sido testigo en muchas situaciones donde se predica el evangelio, que la parte más olvidada o apenas mencionada es la resurrección de Jesús, la cual es el punto máximo, una de las partes más importantes del evangelio ya que sin ella no habría justificación de nuestra salvación. Basta solo con continuar leyendo el capítulo 15 de Corintios y entender que nuestra fe es vana y vacía, nuestro vida cristiana inútil y nuestro testimonio falso, si Cristo no se hubiera levantado de los muertos.

Es claro que Satanás y sus emisarios (los que mencione anteriormente) están dejando el evangelio “casi” intacto, permite que el 90% de la verdad sea expresada, pero hace todo lo posible para esconder y quitar la verdad central, la resurrección de Cristo la cual valida nuestra vida y fe en la creencia del evangelio. ¡Cristo ha resucitado de los muertos, no se olvide de eso!.


“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte…”

Filipenses 3:8-10

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