Reflejos de Incredulidad. Mt 6:22-34

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Mateo 6:22-34

¡Qué palabra tan real, experimentada e innecesaria para nuestra vida!. El afán, traducido en nuestro contexto moderno como estrés. El estrés está causando un gran daño cada vez más profundo en nuestro mundo, atacándonos desde diferentes flancos: Las finanzas, la familia, la salud, la sociedad, la iglesia e incluso nuestro vida cuando esta es conducida de manera pecaminosa. El estrés es una realidad, es un arma de Satanás pero sobre todo, y creo que esto es lo más peligroso, es un reflejo de nuestra falta de fe.

La palabra afanar significa estar ansioso, preocuparse por algo en extremo. Literalmente significa ‘estrangular’ . En Filipenses Pablo la usa en 4:6, y da una idea más completa del concepto. Cuando se habla de afán, se habla de un estrangulamiento de uno mismo, cuando mis pensamientos tiran para un lado y mis sentimientos tiran para otro lado, lo que termina en un estrangulamiento de mi persona, y en forma especial se da cuando debo confiar en el Señor. Por ejemplo, supongamos que tenemos un problema de salud y debemos enfrentarlo. Es muy probable que mi mente sepa que debo y puedo confiar en el Señor, que de hecho él está permitiendo esto con propósitos y razones eternas, eso es lo que mi mente piensa. Pero por otro lado, mis sentimientos, lo que dicta el corazón comienza a dudar, a cuestionar, a desconfiar en el Señor, los sentimientos abruman mi mente, no encuentro descanso, no puedo pensar con claridad porque las emociones y sentimientos me están diciendo lo contrario a lo que mi mente, que ha adquirido el conocimiento bíblico y de Dios, me ha fijado y tratado como una convicción bíblica. Ahí es cuando se da el estrés o la ansiedad, cuando mi mente tira para una lado y mi corazón para otro, creando un conflicto con serias consecuencias como lo es el estrés.

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El Señor presenta el trato con el afán desde dos flancos, primero me dice que no debo afanarme por mi vida, ni por mi cuerpo (25-30), poniendo el ejemplo de las necesidad básicas que todo ser humano tiene como lo es el alimento, la bebida y la vestimenta.

  1. El Señor ubica los valores correctos (25). La vida, nuestra vida, es más que el alimento; el cuerpo es más que el vestido. El Señor creó nuestra vida y nuestro cuerpo de forma especial, con el poder de su palabra, el alimento y el vestido son la provisión de Dios para satisfacer necesidades, fueron creadas y existen en función de nuestro ser, en función de mi vida y mi cuerpo. Antes de tener necesidad de comida o algún otro tipo, ¿Cuántas veces el Señor ha provisto lo necesario para poder vivir?. Creo que muchísimas, son constantes, son diarias, son abundantes e inmerecidas. El hecho de que hoy experimente necesidad, no significa que el Señor no sea fiel o que se olvido de nosotros, significa que hay propósitos detrás de las pruebas, propósitos espirituales que debemos aprender para nuestro propio bien. El que tengamos cierta necesidad, en cierta área de nuestra vida significa que hay propósitos celestiales que necesitamos aprender. ¡No desaprovechemos la oportunidad!.
  1. El Señor pone ejemplos concretos, de seres menores que los hombres a quienes él ha provisto (26-30). Entendemos claramente que la creación alaba al Señor, que la creación tiene un propósito como tal. El Señor usa el ejemplo de las aves y la hierba del campo. ¿Qué hay más común que las aves y que los campos? En nuestro país, basta con viajar algunos Kilómetros y estaremos rodeados de esto. En el buen sentido de la expresión, no lamentamos profundamente la muerte de un ave o nos dolemos por la quema de campos de hierba. Quién provee para que las aves coman, y quién da la hermosa vestimenta a las plantas es el Señor, el mismo que nos cuida y provee a nosotros. Si el Señor hace esto con elementos menores y comunes de la naturaleza, ¿No habrá de hacer lo mismo con su creación especial, por quien murió, resucitó y a quien redimió?. Creo que la respuesta no es es necesaria aquí porque es claramente evidente.

La segunda forma en que el Señor enseña sobre la perdida de tiempo y energía que es el afán, es bajo la comparativa de las prioridades. (31-34).

  1. Mi confianza está en el Señor, no en otro lugar (31-32a). “Nos os afaneis” podría traducirse como no crezcan en afán, no vivan su vida en estrés cuestionado sobre la provisión el Señor, no importa en que área de nuestra vida sea, no debo cuestionar sino confiar. ¿La razón? Los gentiles, traduciendo a nuestro tiempo actual, los no creyentes, el mundo busca estas cosas. El mundo está desesperado, afanado buscando un puerto seguro, una roca de descanso, un lugar de confianza; el asunto es que lo hacen mal porque lo buscan en el dinero, la salud, la estabilidad, en el poder y estas cosas no brindan seguridad perpetua, no dan paz eterna, solo temporal. La única confianza firme, la única roca en puerto seguro es el Señor, y nada ni nadie más que él. El mundo necesita confiar en cosas temporales, los creyentes podemos confiar en una persona eterna, entonces, ¿Por qué nos estresamos? La respuesta es simple: Falta de fe.
  1. Existe un punto de retorno este mal camino, un pero que cambia mi forma de vivir. (32b-33). Pero nuestro Padre celestial sabe de nuestra necesidad, no importa de que tipo sea, él sabe que tenemos necesidad, el conoce todo sobre nosotros. Entonces aparece otro pero, que en Reina Valera se escribe como un ‘mas’(33). Pero, sabiendo que nuestro Padre conoce nuestra necesidad, es necesario que yo busque, no la provisión para mi necesidad o la satisfacción material, sino que debo buscar primeramente el reino de Dios, buscar primero al Señor y descansar en él por completo, de esa manera el Señor no proveerá todo de inmediato sino que nos dará el descanso para aprender a caminar por fe, a confiar en él y esperar que en su forma y en su tiempo él provea lo que sea necesario para mí, no lo que yo creo que necesito o quiera. El Señor promete dar descanso, confianza y provisión a los que en él confían, a aquellos que ponen su fe en él. El mundo no puede poner su fe en él, nosotros debemos poner nuestra fe en él, totalmente en él, nuestra salud, finanzas, familia, trabajo, ministerio, iglesia. ¡Todo!.
  1. Confío en Dios un día a la vez. (34). Una de las formas más hermosas y dependientes de vivir en el Señor es vivir un día a la vez. Personalmente me gusta recordar las obras pasadas del Señor para alabar por ellas, me gusta saber que el Señor ya está en mi futuro y saber que lo que pase es por su voluntad. Pero la decisión diaria que todos los creyentes debemos tener es confiar un día a la vez. ¡Hoy voy a confiar en el Señor! ¿Y mañana?. Cuando llegue mañana, mañana voy a confiar en el Señor. Esto no quiere decir vivir despreocupadamente sin planear, prever o anticiparse a situaciones que pudieran presentarse, sino que implica que voy a enfrentar las cosas que me afanan hoy, las de hoy; las de mañana las enfrentaré mañana. No puedo, por más que me afane, enfrentar el estrés del mañana si no he confiado en el Señor hoy.

¿Qué hacer entonces?

  1. Haga un lista de versículos sobre el afán y memorícelos. (Mt 6:25, Fil 4:6, etc).
  2. Ore sobre la base de estos versículos en forma personal al Señor.
  3. Encuentre dos áreas en que más le cueste confiar en el Señor y enfréntelas un día a la vez. Ocúpese hoy en esto, no se preocupe de mañana.
  4. Busque primeramente el reino de Dios a través del crecimiento espiritual: Lectura, estudio y meditación de la Biblia, oración, comunión con hermanos, lectura de libros cristianos, etc.

Le animo mi querido hermano y amigo, a que descanse en el Señor. El Señor ha sido fiel siempre con nosotros, nunca ha fallado y no somos tan importantes para que falle con nosotros por primera vez. Alguien dijo que la grandeza de Egipto surgió de las vacas flacas, cuando la necesidad y la escasez vino, un hombre sabio como José hice crecer todo un imperio. Podemos crecer a partir de las pruebas, de la escasez, de lo poco, confiando en un Dios tan grande como Jehová nuestro Dios. Desconfiar es pecado, creer es vida. La duda es pecado, saber en quien confiamos es madurez espiritual.

Les adjunto el comentario del Dr. Warren Wiersbe donde en forma extraordinaria explica Filipenses 4. Ver Comentario

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