Los tesoros de los cielos. Mt 6:16-21

Saludos desde Karuisawa, Kitasaku Nágano, Japón. Gracias por sus oraciones por este viaje y nuestra vida y ministerio. El pasaje que nos toca hoy es maravilloso porque toca dos temas interesantes, uno que continua el tema de religión o relación y que nos cuestionamos si se debe o no practicar. El otro tema es una pequeña conclusión o reflexión del tema tocado desde 6:1 al 18.

Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Mateo 6:16-21

El Ayuno

¿Debemos practicar el ayuno? Antes de seguir leyendo tome unos segundos para responder a esta pregunta. Si ya respondió, entonces siga leyendo. En nuestro medio cristiano, en nuestra subcultura cristiana en la que hemos crecido, es probable que nunca hayamos ayunado, ya que no es algo que comúnmente se hable o se predique. ¿Debemos practicar el ayuno?. En distintos lugares de la Palabra de Dios encontramos que nos enseña y habla sobre el ayuno, como por ejemplo: En el A.T. encontramos una gran cantidad de pasajes donde se nos incita a ayunar o se nos ponen ejemplos de personas que ayunaron en diferentes momentos de su vida (1 R 21:9-12, 2 Cr 20:3, Esd 8:21, Neh 9:21, Est 4:3, Sal 35:13, 69:10, 109:24, Jer 36:6-9, Dn 6:18, 9:3, Jl 1:14, 2:12-15, Jon 3:5, Zac 7:1, 8:19). Especialmente encontramos el pasaje en Isaías 58 que nos enseña algunos aspectos interesantes sobre el ayuno, por ejemplo lo que implica el falso ayuno, o el ayuno religioso, hacerlo solamente porque si, como un acto de la religión y lo que el Señor pide como el verdadero ayuno.

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El N.T. también menciona el ayuno, de hecho este pasaje de Mateo es el primero en aparecer el tema del ayuno, junto a pasajes como 9:14, 17:21 y sus paralelos en Mr 2:18, 9:29, Lc 5:33, 18:12. También Hch 27:9 lo menciona. El ayuno fue una clara práctica en el A.T. donde se buscaba al Señor en forma constante. El en el N.T. se menciona menos pero igualmente se nos invita a practicar, de hecho el pasaje dice que “cuando ayunes…” da por sentado que debemos ayunar. En ningún lugar del N.T. se hace mención que esta práctica debe menguar o no se debe discontinuar, más bien Mateo anima vivirla en forma apasionada.

¿Por qué no es común practicar el ayuno como se hace con otros hábitos?. Pueden ser por varias razones:

  1. Desconocimiento del tema.
  2. No querer identificarse con otros grupos que lo mal practican.
  3. No haber sido instruidos en el tema.
  4. Pereza.
  5. Lo encontramos antiguo.

Por supuesto que si creo que el ayuno debe ser practicado, en forma personal y privada, de la misma forma en que oramos y ofrendamos en forma íntima. No estoy de acuerdo y no creo que sea sabio que la iglesia llame a un ayuno general, o hacerlo como iglesia en forma conjunta. El pasaje Mateo insta a que sea privado e íntimo, por lo tanto no debe hacerse público y si la iglesia lo organizara o lo desarrollara, perdería el valor de lo íntimo siendo más una actividad de la iglesia que una práctica piadosa e íntima. El ayuno tampoco es un acto religioso de autoflagelación donde simplemente me castigo no comiendo para que Dios vea los sacrificios que hago, no, no tiene ese sentido. El sentido correcto de intimidad del ayuno tiene un sentido de relación intensa e íntima con Dios. Básicamente el ayuno es cuando el creyente ante su necesidad del Señor, dedica un tiempo específico, privado e íntimo, donde lo dedicará al Señor para orar, leer y estudiar la Biblia en forma continua, sin interrupciones de ningún tipo, ni siquiera la comida, porque necesita y quiere tener comunión con el Señor en forma continua. Por ejemplo, una persona en necesidad de tener un tiempo con el Señor, aparta todo un día, de 9:00 am a 5:00 pm, se prepara física y espiritualmente y estando solo en un lugar, dedica el tiempo a orar, leer, estudiar, meditar en el Señor y más, con el fin de crecer y buscar del Señor. No quiere interrupciones, no come, porque su necesidad es espiritual y no física. Creo que ese es el verdadero ayuno, cuando en un acto privado me aparto por un tiempo específico para estar con el Señor y nada más con él, nada más me interesa que eso.

La palabra austero en castellano según la Real Academia Española, ‘severo, rigurosamente ajustado a las normas de la moral, agrio, mortificado, penitente’. El NT usa una palabra que se puede entender como ‘rostro triste y sombrío’. Cuando ayune, aún más cuando ore u ofrende, no debo poner cara de religioso fariseo, sufrido y pobre criatura del Señor, porque esa es una actitud no solo simulada, sino también hipócrita, porque quiero demostrar a los hombres mi propia justicia (lo duro que es el ayuno y lo espiritual que supuestamente soy) y obtener de ellos la recompensa. Cuando todos saben mis prácticas espirituales privadas, lo que hago para crecer en el Señor y muestro mi piedad a los hombres, es hipócrita y falsa, entonces obtengo la recompensa de ellos, el apretón de manos o las palabras de exaltación que tanto me gustan oír. Nadie, quizá sólo mi esposa, nadie debe saber cuales son mis hábitos de comunión con el Señor, como oro, cuanto ofrendo, tiempos de ayuno, lectura o demás, lo que los demás deben de ver son los frutos de esa comunión con Dios, frutos en obras prácticas de amor a Dios y al prójimo. Se debe ver el producto final, no el proceso de manufacturación. Muchas veces fallamos mostrando lo que no debemos y quedándonos lo que debemos dar. Una clara radiografía del creyente actual, ojalá no sea una de nuestra propia vida.

Entonces, así como la ofrenda el ayuno es un acto privado, íntimo y necesario para la iglesia. Como creyentes, tenemos toda la libertad de practicarlo para buscar crecer en nuestra relación con el Señor. Es importante destacar que ningún pasaje abolió el ayuno, en ningún lugar de la Biblia nos manda a no hacerlo, por lo contrario, nos invita a hacerlo. La recompensa del ayuno viene del Señor, solo de él, el fruto de una vida que es agradable, espiritual y creciente.

Es aquí entonces, cuando aparece el pasaje del 19-21, donde nos hace aplicar los pasajes 1-18, pasajes que hablaron sobre la ofrenda, la oración y el ayuno. Básicamente la aplicación práctica de estos pasajes en, inviertan en lo que es eterno, donde sus riquezas están a salvo y tienen un verdadero valor. Los tesoros terrestres como el dinero y demás, son útiles en este mundo, pero son temporales, son pasajeros. Si queremos invertir sabiamente, debe ser en lo eterno, en lo que no pasa.

¿A quién le gusta hacer lo que no le gusta?. Es una pregunta sin mucho sentido, pero nadie disfruta cumpliendo responsabilidades que aunque no le gusta, tiene que hacerlas igualmente. Hay tareas en casa, el trabajo u otras áreas de nuestra vida que no nos gusta hacer. Lavar los platos, sacar la basura, enviar cierto tipos de informes, manejar, diferentes tareas. Todos tenemos cosas que nos corresponden hacer pero no nos gusta. No hay disfrute, no hay diligencia, se cumple con la responsabilidad que esto implica y se acabo. Pero es muy diferente cuando me toca hacer algo que si me gusta hacer, como cambia mi actitud y mi corazón, somos diligentes, prontos, listos y aún más se quiere hacer con excelencia.

En donde coloque mis valores, sobre eso estaré girando mi vida. Si mis tesoros, lo que más anhelo y amo está en la tierra, en forma de dinero, trabajo, deportes, diversión, incluso familia, sobre eso se regirá mi vida y afectará todo mi ser. Pero si mis valores, mi inversión está en los cielos, donde es seguro tenerlas, sobre este lugar estará girando toda mi vida. Si mis tesoros están en Cristo, todo lo que pertenece a mi vida como familia, trabajo, iglesia y demás, serán controlados y guiados bajo la influencia total del Señor, cada cosa que hago será para él, porque mi tesoro está y es el Señor.

La razón, el por qué debo de hacer tesoros en los cielos es porque en ese lugar está mi corazón. Nuestro corazón puede estar en el trabajo, el sostenimiento de la familia, cosas materiales, aún más en cosas buenas como la salud y la iglesia, pero si no están en el Señor, fácilmente me perderé. Mi ofrenda, mi oración, el ayuno, la relación con Dios son inversiones a eterno plazo, donde el Señor me recibirá con los brazos abiertos por toda la eternidad y nos recompensará él.

¿Está listo para programar su próximo ayuno? ¿Dónde está invirtiendo? Son pasajes muy claras, con preguntas fáciles de responder, pero que implican cambios drásticos y urgentes en nuestras vidas.

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